
Una desesperanza desesperada grita rabia y furor. El viento, desenfrenado no deja su estupor. El oleaje con su frenesí, se pierde en la marea… y tu alma alocada, atónita no cesa, no para, no deja...continua contra la marea se destruye y reconstruye. El influjo nace y muere en un exilio de esperanza, quedando todo en la nada…en soledad.
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